Al desarrollar actividades académicas ,frecuentemente, es necesario concluir con la comunicación y difusión de resultados o producir informes de divulgación al resto de la comunidad científica. La publicación constituye, en este sentido, el producto final d y la revista científica el instrumento empleado para la transferencia de información entre los escritores y los lectores.
Las razones que motivan a los autores a escribir un texto científico pueden ser tanto de índole profesional (difusión del conocimiento, labor docente o requisito de una investigación) como personal (reconocimiento y estímulo individual).
El objetivo del texto original es comunicar un contenido académicos científicamente contruido. Ferriols y Ferriols ( 2005) señalan que la eficacia comunicativa del texto científico requiere utilizar un lenguaje con las siguientes características:
1. Preciso, sin ambigüedades, que exprese exactamente lo que se quiere comunicar. Esta característica implica una elección adecuada de las palabras y de los términos a emplear.
2. Claro. El texto se debe leer y entender fácilmente. Un lenguaje excesivamente complejo puede dificultar la compresión de su contenido.
Por tando, antes de empezar a escribir debemos saber para qué se escribe, qué información queremos transmitir y a quién va dirigido.
3. Conciso. Es recomendable utilizar un número de palabras posibles que centren la información relevante que se
quiere comunicar. En general, se limita el número de palabras que debe incluir un texto original. Así, por ejemplo, la revista Farmacia Hospitalaria limita a 3.000 palabras
la extensión máxima de un artículo.